En palabras de Edith Liberman, Terapeuta y Formadora de terapeutas

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" El análisis bioenergético es un enfoque terapéutico psico-corporal que combina dos lenguajes, el verbal y el corporal, en el marco de una relación terapéutica. Busca aumentar el bienestar, la calidad de nuestras relaciones y la posibilidad de alcanzar nuestros objetivos en la vida. Fue creado el siglo pasado por Alexander Lowen, continuando el trabajo desarrollado previamente por Wilhelm Reich de integración del cuerpo en la terapia desde una perspectiva analítica. Actualmente incorpora también descubrimientos de la neurociencia y de la teoría del apego. Está reconocido como una modalidad científica de psicoterapia por la European Association for Psychotherapy (EAP).

 

En análisis bioenergético trabajamos en la intersección del funcionamiento mental y el corporal, en las conexiones entre la emoción, la palabra, la relación y la acción. Tratamos de reconocer lo que sentimos y lo que realmente necesitamos y de buscar los caminos posibles para alcanzar nuestros deseos o tolerar la frustración de lo que no está a nuestro alcance.

 

El carácter de cada persona se modela a partir de las experiencias y aprendizajes realizados en la infancia. En el entorno familiar se crean las bases de nuestra identidad: quién soy, qué necesito, qué siento, qué pienso, qué deseo y cómo actúo. Y también los patrones básicos de relación que funcionan como pautas estables y repetitivas para relacionarnos con las personas que nos rodean. Todo ello da lugar a nuestra manera de interpretar la realidad, a nuestra postura y nuestra conducta.

 

Pero en muchas ocasiones el pasado es un obstáculo para el presente porque sigue actuando en nuestra vida sin que seamos conscientes de ello o podamos evitarlo. Los conflictos, los traumas o las carencias que se producen en la historia de una persona pueden generar formas de actuación, de relación o dificultades en la regulación emocional que alteren el equilibrio deseable, dando lugar a muchas formas de malestar: angustia, ansiedad, estrés, tristeza, vergüenza, falta de energía, dificultades para gestionar los conflictos, etc.

 

La terapia bioenergética nos ayuda a darnos cuenta de todo ello y a realizar los cambios psicológicos, corporales y conductuales que mejoren la calidad de vida en función de los objetivos que cada uno desee para sí. Se trabaja de manera integrada con la palabra y con distintos tipos de ejercicios corporales. Se toma conciencia de las tensiones musculares crónicas que limitan nuestra vitalidad, se relajan dichas tensiones y se conecta y trabaja con las emociones que se liberan y con los recuerdos asociados. Todo ello se lleva a cabo dentro de un vínculo terapéutico seguro en el que se pueden explorar y analizar sin temor las vivencias conflictivas del presente y sus asociaciones con las experiencias del pasado.

 

Se promueve además la aparición de sensaciones placenteras de relajación, asentamiento sólido y seguro en el cuerpo, de vitalidad, movimiento fluido, expresividad, conexión emocional… Se ayuda a crear nuevas maneras de vivir desde uno mismo y el propio cuerpo y, por tanto nuevas maneras más gratificantes de relacionarse consigo mismo y con los demás."